sábado, 6 de septiembre de 2025

Sas /1

 


Cuando moré en Zaragoza en el pasado siglo XX, solía acceder por Candalija a la calle Alfonso con estas mismas vistas que retrató el fotógrafo bayamés, es decir, con la Plaza de Sas al fondo.

Aunque en la presente imagen hay algo que se interpone y que yo nunca vi entonces: la gigantesca figura de un ser desnudo que parece portar un par de animales. Supongo que será reciente su aparición en medio de las calles zaragozanas, aunque debo decir que yo esa escultura ya la había visto en vida en algún otro lugar.

«Mira, Ramiro. Ahí estaba la plaza del Carbón» ̶  oigo decir a Artal, noble del siglo XV que en ese momento miraba la foto, junto a su amigo, por encima de mi hombro.

«Y en su interior se encontraba el Peso del Rey» ̶  le contesta el tal Ramiro.

«Calculo» ̶  prosigue Artal, «que la estatua estaba donde en nuestra época discurría el Trenque de Ximeno Gordo»

«¡Menudo tipo el Ximeno Gordo!» ̶  exclama el otro. «Tuvo que venir el futuro rey Fernando, entonces príncipe, a sofocar la revuelta de los “populares” y ajusticiar en la Aljafería a Ximeno Gordo, su cabecilla»

«Sí, recuerdo que expusieron su cadáver junto al Mercado ¡Qué tiempos!» ̶  sentencia su amigo.

Ajeno a esa charla, un asociado, coetáneo mío, me reclama para confirmarme que esa escultura también él la vio en otro sitio, entregándome una fotografía para confirmarlo.

¿Será que aquel hombretón de bronce bajó de su pedestal para visitar las calles zaragozanas?



Nacho de Zaragoza (España)


Poco sé yo de cómo era la Zaragoza de principios del siglo XX. Si bien el mundo no era nuevo, si lo empezaba a ser en modernidad y tecnología avanzada. Y para los primeros años, exactamente en 1928, el artista plástico y escultor aragonés Pablo Gargallo, avezado en dominar técnicas de fundición del arte moderno, elaboró en bronce la escultura de la que hoy mis muertos asistentes me susurran al oído. Nada más y nada menos que "El pastor del águila".


Uno de los difuntos vivientes dice parecerle haberla visto en otro sitio, fuera de su actual emplazamiento en la calle Alfonso I, esquina Candalija, pero lo real es que la segunda foto que avisoro dentro de esta zaragozacuántica está ubicada en la plaza Cataluña de Barcelona desde el mismísimo 1928. La que atesora Zaragoza en su céntrica calle devenida paseo peatonal, fue reproducida igualmente en bronce, con el mismo molde, y erigida en ese pedestal en mayo de 2003...que por cierto, tiempo después, intentaron robarla de ahí, pero los ladrones solo lograron mover la base del pedestal.


La escultura representa a un pastor protegiendo a su rebaño del ataque de un águila, a la cual enfrenta con su mano izquierda, mientras que con la derecha, parece acariciar a una de sus crías. Su ubicación enfila los pasos hacia desde dónde yo la tomé. Venía del museo Pablo Gargallo, su autor, cuando me llamó la atención el torso desnudo, la posición, el fondo (que ahora se que es la plaza SAS) y el águila intrépida y bestial. No sé por qué recordé a una escultura de Hércules ubicada en la Plaza Nuestra Señora en Florencia. Seguro que es por la definición de sus músculos.

En mi paso fugaz por Zaragoza en el 2019 la vi por primera vez y tengo de recuerdo una foto donde el pastor parece decirme: "Te espero dentro de poco para contarte mi historia". Y ya ven, aquí estoy.

Budy de Bayamo (Cuba)