Cuando moré en Zaragoza en el
pasado siglo XX, solía acceder por Candalija a la calle Alfonso con estas
mismas vistas que retrató el fotógrafo bayamés, es decir, con la Plaza de Sas
al fondo.
Aunque en la presente imagen hay
algo que se interpone y que yo nunca vi entonces: la gigantesca figura de un
ser desnudo que parece portar un par de animales. Supongo que será reciente su
aparición en medio de las calles zaragozanas, aunque debo decir que yo esa
escultura ya la había visto en vida en algún otro lugar.
«Mira, Ramiro. Ahí estaba
la plaza del Carbón» ̶ oigo
decir a Artal, noble del siglo XV que en ese momento miraba la foto, junto a su
amigo, por encima de mi hombro.
«Y en su interior se
encontraba el Peso del Rey» ̶ le
contesta el tal Ramiro.
«Calculo» ̶ prosigue Artal, «que la estatua estaba donde
en nuestra época discurría el Trenque de Ximeno Gordo»
«¡Menudo tipo el Ximeno
Gordo!» ̶ exclama el otro. «Tuvo
que venir el futuro rey Fernando, entonces príncipe, a sofocar la revuelta de
los “populares” y ajusticiar en la Aljafería a Ximeno Gordo, su cabecilla»

Ajeno a esa charla, un asociado,
coetáneo mío, me reclama para confirmarme que esa escultura también él la vio
en otro sitio, entregándome una fotografía para confirmarlo.
¿Será que aquel hombretón de
bronce bajó de su pedestal para visitar las calles zaragozanas?
Nacho de Zaragoza (España)
Poco sé yo de cómo era la Zaragoza de principios del siglo XX. Si bien el mundo no era nuevo, si lo empezaba a ser en modernidad y tecnología avanzada. Y para los primeros años, exactamente en 1928, el artista plástico y escultor aragonés Pablo Gargallo, avezado en dominar técnicas de fundición del arte moderno, elaboró en bronce la escultura de la que hoy mis muertos asistentes me susurran al oído. Nada más y nada menos que "El pastor del águila".
Uno de los difuntos vivientes dice parecerle haberla visto en otro sitio, fuera
de su actual emplazamiento en la calle Alfonso I, esquina Candalija, pero lo
real es que la segunda foto que avisoro dentro de esta zaragozacuántica está
ubicada en la plaza Cataluña de Barcelona desde el mismísimo 1928. La que atesora
Zaragoza en su céntrica calle devenida paseo peatonal, fue reproducida
igualmente en bronce, con el mismo molde, y erigida en ese pedestal en mayo de
2003...que por cierto, tiempo después, intentaron robarla de ahí, pero los
ladrones solo lograron mover la base del pedestal.
La escultura representa a un pastor protegiendo a su rebaño del ataque de un
águila, a la cual enfrenta con su mano izquierda, mientras que con la derecha,
parece acariciar a una de sus crías. Su ubicación enfila los pasos hacia desde
dónde yo la tomé. Venía del museo Pablo Gargallo, su autor, cuando me llamó la
atención el torso desnudo, la posición, el fondo (que ahora se que es la plaza
SAS) y el águila intrépida y bestial. No sé por qué recordé a una escultura de
Hércules ubicada en la Plaza Nuestra Señora en Florencia. Seguro que es por la
definición de sus músculos.
En mi paso fugaz por Zaragoza en el 2019 la vi por primera vez y tengo de
recuerdo una foto donde el pastor parece decirme: "Te espero dentro de
poco para contarte mi historia". Y ya ven, aquí estoy.
Budy de Bayamo (Cuba)
