sábado, 24 de mayo de 2025

Mártires


 

VICTRIX CESARAUGUSTAE PIETAS INNUMERIS MARTIRIBUS PRO FIDE ET PATRIA, reza una inscripción en el monumento que retrata esta fotografía del cubano. Nunca me gustó esa mezcla de “fe” y “patria”, ni composiciones escultóricas con ángeles y armas.

Como sé que ese memorial recuerda a los llamados “innumerables mártires”, busco entre mis compañeros de ultratumba al poeta Prudencio, quien hizo su loa en el siglo IV, haciéndose eco de la leyenda.

«¡Pero aquellos mártires no empuñaban armas, ni defendían a su patria chica contra el Imperio del romano Diocleciano. Eran simplemente cristianos!» ̶  me espetó Prudencio nada más abordarlo. «Recuerdo» ̶  continuó el creador de Psychomachia y, por lo tanto, gran conocedor de las alegorías, «que Miguel Donlope me contó que construyeron una cruz in memoriam allá por el XVI»

En esas, casualidades del más allá, pasó Donlope junto a nosotros y Prudenció no perdió la ocasión de irle con el cuento. «Así es, compañeros» ̶  confirmó el noble renacentista. «Y os puedo añadir que aquellas innumerables ánimas martirizadas salieron en procesión la noche víspera del ajusticiamiento de Lanuza el Joven. Los propios soldados del ejército castellano de ocupación los vieron y su jefe, el Capitán General de Felipe II, Alonso de Vargas, dio fe de ello»

Yo leí en vida que aquella cruz fu destruida por el ejército de Napoleón y que a principios del siglo XX se sustituyó por este otro monumento. Allí aprovecharon para sintetizar mártires y defensores en el habitual uso espurio de la historia que hacemos cuando estamos vivos.

En mi experiencia por aquellos pagos, recuerdo que todo esto dio para que dieran el nombre de MÁRTIRES a una calle colindante, la que daba entrada al Tubo. Irónico que uno se vincule a los mártires al introducirse en la más famosa zona de deleite mundano de Zaragoza. Se lo comentaré a Prudencio. Seguro que compone con esta broma un buen Auto Sacramental.

Nacho de Zaragoza (España)


«¡Joder tío, pero si son igualitas». Esa fue mi primera impresión cuando la vi. Y hasta dije un poco más mientras la observaba detenidamente, con una expresión a lo cubano: «¡Coñoooo, asere...igualita igualita...Pal carajo!». Luego me di cuenta de algunas diferencias. (Si, a veces suelo ser un poco "impulsivo, impresionista, expresionista y tremendista" a la primera)

La cruz no es igual. Tampoco el lado que el ángel carga al fallecido. Aquí en Zaragoza, en la actual plaza de España, lo sostiene echado al lado derecho. Y allá en la Habana, en el camposanto que constituye ser la Necrópolis más grande de América Latina, el Ángel de la Fe lo sostiene echado hacia su lado izquierdo. Sin embargo;  los dos ángeles tienen los ojos vendados y la mano izquierda levantada hacia la eternidad. Tampoco son iguales sus alas, ni el pedestal, en fin... Eso no es revelador. 

Lo que quiero que sepan es que ese increíble monumento que te muestro aquí, es el más alto en la Necrópolis de Colón, mide 10 metros, está construido completamente en mármol y es un homenaje del pueblo de la Habana a 17 jóvenes bomberos que fallecieron tratando de apaciguar las llamas que destruyeron en el año 1890 la ferretería Isasi. En cada esquina del monumento hay cuatro figuras femeninas que representan la Abnegación, el Dolor, el Heroísmo y el Martirio...

Ah, pero hay un dato revelador conmovedor que enlaza al monumento a los innumerables mártires de Zaragoza con los jóvenes bomberos de Cuba. "La obra que se espiga en la plaza España es una replica tomada de la que se alza en la Habana, y ambas fueron concebidas por el escultor Español Agustín Querol". Si, ya sabes que soy un poco tremendista pero esto, innegablemente, me emociona mucho.  

Budy de Bayamo (Cuba)

sábado, 10 de mayo de 2025

Farolas

 


Comentaba yo esta imagen con la señá Micaela, propietaria que fue de la Cantina de la Puerta de Valencia allá por el XIX, y le decía: «No sé si llegó usted a conocer estas farolas alfonsinas de Averly».  

«Es posible» –me contestó, «y supongo que lo de alfonsinas se debe a que los de Averly quisieron hacer un homenaje a Don Alfonso XII, que tuvo el detalle de acercarse a su fundición cuando visitó Zaragoza».  

«¿Ah sí?» – repuse extrañado, «no pensaba yo que el sobrenombre de esas luminarias se referían al “Pacificador” sino a su antepasado en la corona el “Batallador”, por estar situadas en la calle Alfonso I, como la de la foto»

Micaela fijó la vista por unos instantes en la imagen antes de proseguir: «Ahora que lo dice señó Nacho, puede que esa sea la calle Alfonso. La abrieron en mi época y, aunque yo la transité poco, recuerdo esa marquesina como  la de la Joyería Aladrén». 

«Pues yo recuerdo que en ese local que usted menciona había un café» ̶  dije. «¿Cómo que un café?». «Sí» ̶  le respondí, «un establecimiento parecido al que usted regentaba en La Magdalena». Los ojos de Micaela se abrieron sin mesura mientras los labios me escupían a la cara su incredulidad con una única palabra: «¡Jesús!»

Tras limpiarme el rostro, repasé en mi memoria la cantidad de objetos metálicos que poblaron Zaragoza nacidos de la vieja fundición. No sé si el fotógrafo Budy habrá reparado en ellos en sus andanzas por la ciudad y si ésta le habrá sugerido la oportunidad de retratarlos. Tal vez futuras entregas nos lo revelen.

 

Nacho de Zaragoza (España)


No queda margen a la duda de que Cuba fue colonia de España durante muchos años y que como tal, en sus diferentes gobiernos o reinados imperando en la isla, se hizo notar la influencia de sus gustos y costumbres. Por eso, viajar a España y asentarme en Zaragoza, siempre me motivó a encontrar destellos de ese legado que los ibéricos fueron sembrando en diferentes escenarios de mi país.

Una cosa es lo que cuentan los historiadores y otra diferente la que uno palpa con sus ojos. Así vislumbré un día en la Cesaragusta moderna, esa hilera de luminarias que adornan la viabilidad de la calle Alfonso I, esa línea recta de luces a lo largo en ambas aceras que me llevan directo al Pilar o a la calle Coso (depende de si subo o bajo) y enseguida me vinieron como fogonazos, las luces que adornan al Prado de la Habana y otras calles de la bien conocida Habana Vieja.

No puedo precisar su año de instauración en Cuba ni el dato del fabricante, pero no me quedan dudas que, entre España y Francia del siglo XIX debe andar la influencia original. Dada mi fascinación por la fotografía, apenas vi las analogías en esa esbelta morfología metálica, no pude negarme al instinto básico de hacer clic en Zaragoza como mismo lo hice en la Habana. Y así, mirando y descubriendo los nexos subterráneos que todavía perviven a través del tiempo, ando yo "encandilado" por la vida, asistido de fantasmas que también tienen mucha Luz.


Budy de Bayamo (Cuba)