viernes, 13 de junio de 2025

Doña Casta


El bullicio del corazón del Tubo debió atrapar, como a tantos otros, al fotógrafo cubano, con el dilema de detenerse el tiempo necesario para liquidar una croqueta o seguir caminando y tirar para Estébanes o para Libertad.

«Pues que sepa, que si va para Estébanes hollará el lugar donde los Estévanes tenían su casa solariega» ̶  me comentó el jaqués Jaime Ramírez, antes de glosar la figura del patriarca de aquel linaje. «García Estevan se llamaba y era de nuestras montañas jaquesas» ̶  continuó Ramírez con orgullo, «yo mismo serví a sus órdenes en las tropas del Rey Alfonso que entraron en Zaragoza en 1118 para echar a los sarracenos»

Sospecho que al viandante de hoy le tiran más las tapas que la historia y tal vez opte por adentrarse en Libertad, a la que alguno, en los primeros años del siglo XX, pudiera llamarla “Libertinaje”, por aquello de que, decían, estaba repleto de “casas de tolerancia”.

«En mis años, en el XIX» ̶  escucho decir a un desconocido a mis espaldas, «esa calle se llamaba del Príncipe. Supongo que dedicada al Conde de Fuentes, Príncipe del Sacro Imperio Romano-Germánico …»

No sé yo si todos estos cuentos dejarían frío al de Bayamo y el relato que más le llegó fuera el que está escrito a los pies del RETRATO DE DOÑA CASTA (en la foto), y que dice:

A LA EDAD DE 30 AÑOS REGENTÓ Y FUE EL ALMA DE LA FAMOSA TASCA “LA LIBERTARIA”. MARCHÓ DE ZARAGOZA EN 1923 TRAS EL CIERRE DEL ESTABLECIMIENTO POR ORDEN GUBERNATIVA. DICEN QUE LA VIERON POR LA HABANA ACOMPAÑANDO A DON FRANCISCO ASCASO, PERO ESA YA ES OTRA HISTORIA …

Nacho de Zaragoza

 

El gallardo calza unas botas altas de señorito burgués. Pertenece a un linaje de sangre española pero él ha nacido en Cuba, nada más y nada menos que en Bayamo. Aún es joven, apenas 23 años y está en Zaragoza por medio de su padre que le ha costeado todos los gastos de este viaje por Europa como regalo por su reciente título de Abogado. Está lejos de saber que, pocos años después, su gallardía desatará una irreverencia indomable que lo convertirá en el Padre de la Patria y que luchará, a monte traviesa, contra las tropas españolas, deshaciéndose de todos sus derechos y bienes materiales para enfrentar a la Corona.

Pero esta vez viene de comprar un Goya, un pequeño óleo que muestra a un Jesús penando el calvario de la Cruz. Gusta del arte y en su tierra ha escrito obras de teatro, poesía, canciones, y toca el violín a la perfección. Unos amigos lo han llevado a degustar lo mejor de la comida aragonesa y le agrada el ambiente que emerge de ciertos recovecos laberínticos, fraguados en mezcla de aromas, esencias y olores que lo mantienen hechizado. 

Lo atienden con soberana displicencia y él se fija en los ojos de una niña que juega entretenida cerca de su mesa. La niña lo mira fijo y retiene en sus pupilas la forma del bigote, los pómulos pronunciados y una incipiente calvicie en el distinguido visitante. Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, quien no sabía en ese momento que se convertiría en el primer presidente de la República de Cuba en Armas, le hace un gesto a la niña y ella camina hasta el gallardo. Él se fija que del cuello de la niña cuelga una fina cadena de oro de la que pende un crucifijo parecido al óleo. Toma la pintura y se la regala a la niña y en gesto paternal le zarandea la cabeza.

Nunca más se volvieron a ver. En 1923 se dice que a esa niña zaragozana, ya convertida en mujer,  se le vio por Cuba de la mano de un joven distinguido. Se comenta también que la vieron por Bayamo, visitando las ruinas de la que fuera la casa cuna del insigne patriota; se dice que abrazaba con fervor un óleo de Goya; se dice que lloraba con delicada pasión; se dicen muchas cosas; pero puede ser que todo esto no sea más que una fabulación delirante de un fotógrafo cubano parado frente a una pintura en el corazón del Tubo, que habla de una tal Doña Casta a la cual un día la vieron por la Habana de la mano de un tal Don Francisco Ascaso.

 Budy de Bayamo (Cuba)


lunes, 2 de junio de 2025

Santa Mónica


Algún agujero de seguridad debe de haber en el buzón electrónico de nuestra Asociación, cuando no solo se cuelan fotografías del tal Budy de Bayamo (Cuba) sino que también se nos ha entrometido ésta imagen crepuscular, remitida por una venezolana.

Enseguida reconocí la portada de la iglesia del convento de Santa Mónica, colindante con el que fue de San Agustín. «Y es que Santa Mónica era la madre de San Agustín» ̶  me susurra al oído la voz de Narciso Palomar «Conozco muy bien ese convento, no en vano estaba en la calle que portaba, y porta, el apellido de mi familia: Palomar».

Así es. Y también lo es que Don Narciso fuera el propietario de un castillo, ya desaparecido, construido en el XIX sobre una colina situada en las cercanías de la hoy Estación Zaragoza-Delicias. 


Al enseñarle la foto adjunta que lo retrata, me mira nostálgico y prosigue: «Volvamos a los conventos. El de San Agustín tuvo gran relevancia en la historia de la ciudad, y no porque el santo africano tuviera alguna conexión con nuestra urbe, sino porque aquel cenobio fue escenario principal en las batallas con las tropas de Napoleón»

«¡Quién dice que Agustín no tiene conexión con Caesar Augusta! ̶  vocea el exlegionario Caius, interrumpiendo nuestra plácida conversación. «Su propio nombre lo delata. Los Agustines o Augustines, cuyo apellido proviene del propio Augusto, poblaron la ciudad desde su fundación»

No le falta razón al romano. Incluso, andando el tiempo,  fue un Agustín quien construyó en el XVI el palacio que hoy se dice de Fuenclara. Pero yo también quiero volver a los conventos agustinos (ya no augustinos), para destacar la oportunidad de la fotógrafa al retratar un elemento de su patrimonio, ahora, en este tiempo en el que uno de los suyos ocupa por primera vez el primado de San Pedro.

Nacho de Zaragoza (España)

 

Y yo, que vengo de tierras lejanas, del "nuevo mundo", donde las historias que conozco tienen una data mucho más reciente. Ahora que transito por las calles de esta ciudad de Zaragoza en pleno siglo XXI, no dejo de sorprenderme al ver las construcciones que se mantienen en pie desde hace tantos pero tantos años, que pertenecieron a sociedades de otros tiempos, a otras maneras de vivir, y que han estado allí "viendo pasar" generaciones tras generaciones. 

De solo pensarlo me abismo al imaginar la cantidad de personas, experiencias y circunstancias que han sucedido en frente de ellas, así como la mía, cuando caminando por la calle en busca de alguna dirección, de pronto me topé con la iglesia del convento de Santa Mónica, que se me apareció de frente como una postal, de esas que se regalan a los seres queridos para mostrarles los lugares bonitos que existen en otras tierras.

Y es así como esta edificación "me ve pasar", siendo yo de otro lugar, con otra cultura, en mis propias circunstancias de por estos tiempos, dejando registro fotográfico que se cuela por algún agujero de un buzón electrónico en particular.

 Oma de San Cristóbal (Venezuela)

 

sábado, 24 de mayo de 2025

Mártires


 

VICTRIX CESARAUGUSTAE PIETAS INNUMERIS MARTIRIBUS PRO FIDE ET PATRIA, reza una inscripción en el monumento que retrata esta fotografía del cubano. Nunca me gustó esa mezcla de “fe” y “patria”, ni composiciones escultóricas con ángeles y armas.

Como sé que ese memorial recuerda a los llamados “innumerables mártires”, busco entre mis compañeros de ultratumba al poeta Prudencio, quien hizo su loa en el siglo IV, haciéndose eco de la leyenda.

«¡Pero aquellos mártires no empuñaban armas, ni defendían a su patria chica contra el Imperio del romano Diocleciano. Eran simplemente cristianos!» ̶  me espetó Prudencio nada más abordarlo. «Recuerdo» ̶  continuó el creador de Psychomachia y, por lo tanto, gran conocedor de las alegorías, «que Miguel Donlope me contó que construyeron una cruz in memoriam allá por el XVI»

En esas, casualidades del más allá, pasó Donlope junto a nosotros y Prudenció no perdió la ocasión de irle con el cuento. «Así es, compañeros» ̶  confirmó el noble renacentista. «Y os puedo añadir que aquellas innumerables ánimas martirizadas salieron en procesión la noche víspera del ajusticiamiento de Lanuza el Joven. Los propios soldados del ejército castellano de ocupación los vieron y su jefe, el Capitán General de Felipe II, Alonso de Vargas, dio fe de ello»

Yo leí en vida que aquella cruz fu destruida por el ejército de Napoleón y que a principios del siglo XX se sustituyó por este otro monumento. Allí aprovecharon para sintetizar mártires y defensores en el habitual uso espurio de la historia que hacemos cuando estamos vivos.

En mi experiencia por aquellos pagos, recuerdo que todo esto dio para que dieran el nombre de MÁRTIRES a una calle colindante, la que daba entrada al Tubo. Irónico que uno se vincule a los mártires al introducirse en la más famosa zona de deleite mundano de Zaragoza. Se lo comentaré a Prudencio. Seguro que compone con esta broma un buen Auto Sacramental.

Nacho de Zaragoza (España)


«¡Joder tío, pero si son igualitas». Esa fue mi primera impresión cuando la vi. Y hasta dije un poco más mientras la observaba detenidamente, con una expresión a lo cubano: «¡Coñoooo, asere...igualita igualita...Pal carajo!». Luego me di cuenta de algunas diferencias. (Si, a veces suelo ser un poco "impulsivo, impresionista, expresionista y tremendista" a la primera)

La cruz no es igual. Tampoco el lado que el ángel carga al fallecido. Aquí en Zaragoza, en la actual plaza de España, lo sostiene echado al lado derecho. Y allá en la Habana, en el camposanto que constituye ser la Necrópolis más grande de América Latina, el Ángel de la Fe lo sostiene echado hacia su lado izquierdo. Sin embargo;  los dos ángeles tienen los ojos vendados y la mano izquierda levantada hacia la eternidad. Tampoco son iguales sus alas, ni el pedestal, en fin... Eso no es revelador. 

Lo que quiero que sepan es que ese increíble monumento que te muestro aquí, es el más alto en la Necrópolis de Colón, mide 10 metros, está construido completamente en mármol y es un homenaje del pueblo de la Habana a 17 jóvenes bomberos que fallecieron tratando de apaciguar las llamas que destruyeron en el año 1890 la ferretería Isasi. En cada esquina del monumento hay cuatro figuras femeninas que representan la Abnegación, el Dolor, el Heroísmo y el Martirio...

Ah, pero hay un dato revelador conmovedor que enlaza al monumento a los innumerables mártires de Zaragoza con los jóvenes bomberos de Cuba. "La obra que se espiga en la plaza España es una replica tomada de la que se alza en la Habana, y ambas fueron concebidas por el escultor Español Agustín Querol". Si, ya sabes que soy un poco tremendista pero esto, innegablemente, me emociona mucho.  

Budy de Bayamo (Cuba)

sábado, 10 de mayo de 2025

Farolas

 


Comentaba yo esta imagen con la señá Micaela, propietaria que fue de la Cantina de la Puerta de Valencia allá por el XIX, y le decía: «No sé si llegó usted a conocer estas farolas alfonsinas de Averly».  

«Es posible» –me contestó, «y supongo que lo de alfonsinas se debe a que los de Averly quisieron hacer un homenaje a Don Alfonso XII, que tuvo el detalle de acercarse a su fundición cuando visitó Zaragoza».  

«¿Ah sí?» – repuse extrañado, «no pensaba yo que el sobrenombre de esas luminarias se referían al “Pacificador” sino a su antepasado en la corona el “Batallador”, por estar situadas en la calle Alfonso I, como la de la foto». 

Micaela fijó la vista por unos instantes en la imagen antes de proseguir: «Ahora que lo dice señó Nacho, puede que esa sea la calle Alfonso. La abrieron en mi época y, aunque yo la transité poco, recuerdo esa marquesina como  la de la Joyería Aladrén». 

«Pues yo recuerdo que en ese local que usted menciona había un café» ̶  dije. «¿Cómo que un café?». «Sí» ̶  le respondí, «un establecimiento parecido al que usted regentaba en La Magdalena». Los ojos de Micaela se abrieron sin mesura mientras los labios me escupían a la cara su incredulidad con una única palabra: «¡Jesús!»

Tras limpiarme el rostro, repasé en mi memoria la cantidad de objetos metálicos que poblaron Zaragoza nacidos de la vieja fundición. No sé si el fotógrafo Budy habrá reparado en ellos en sus andanzas por la ciudad y si ésta le habrá sugerido la oportunidad de retratarlos. Tal vez futuras entregas nos lo revelen.

 

Nacho de Zaragoza (España)


No queda margen a la duda de que Cuba fue colonia de España durante muchos años y que como tal, en sus diferentes gobiernos o reinados imperando en la isla, se hizo notar la influencia de sus gustos y costumbres. Por eso, viajar a España y asentarme en Zaragoza, siempre me motivó a encontrar destellos de ese legado que los ibéricos fueron sembrando en diferentes escenarios de mi país.

Una cosa es lo que cuentan los historiadores y otra diferente la que uno palpa con sus ojos. Así vislumbré un día en la Cesaragusta moderna, esa hilera de luminarias que adornan la viabilidad de la calle Alfonso I, esa línea recta de luces a lo largo en ambas aceras que me llevan directo al Pilar o a la calle Coso (depende de si subo o bajo) y enseguida me vinieron como fogonazos, las luces que adornan al Prado de la Habana y otras calles de la bien conocida Habana Vieja.

No puedo precisar su año de instauración en Cuba ni el dato del fabricante, pero no me quedan dudas que, entre España y Francia del siglo XIX debe andar la influencia original. Dada mi fascinación por la fotografía, apenas vi las analogías en esa esbelta morfología metálica, no pude negarme al instinto básico de hacer clic en Zaragoza como mismo lo hice en la Habana. Y así, mirando y descubriendo los nexos subterráneos que todavía perviven a través del tiempo, ando yo "encandilado" por la vida, asistido de fantasmas que también tienen mucha Luz.


Budy de Bayamo (Cuba)