sábado, 26 de julio de 2025

Cisne


Tal vez el autor quisiera reflejar el signo de estos tiempos, teñidos por el fenómeno turístico, al retratar tal cúmulo de carteles, pero por estos pagos tempiternos no necesitamos indicadores para acceder a Palacios y Arcos del siglo XVI o a Termas y Teatros de cuando los romanos imperaban.

Siendo eso así, no es de extrañar que el corrillo de asociados que se ha formado en torno a esta fotografía se haya centrado en ese otro letrero, cuyo mensaje dice CALLE EL CISNE y que pretende denominar la vía que flanquea el Palacio de Miguel Donlope, hoy sede de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza.

«Ese lugar se llamaba Alberuela» ̶  dice alguien que vivió en la Baja Edad Media. «Pues en nuestro tiempo esa calle era la de La Roda»  –replican unos del siglo XIII. «Y en el mío se conocía como de Tomás de Toledo» –añade otro que fue allí vecino en el XVII.

Yo, sin embargo, leo ese CALLE EL CISNE, pegado al muro del viejo palacio, como la imprecación a un ave palmípeda para que enmudezca. Y es así que no puedo dejar de evocar estos versos de Alfonsina Storni:

Cuentan las leyendas que es un cisne-poeta...

que la magia del ritmo le ha ungido la garganta

y canta porque sí, como el arroyo canta

la rima cristalina de su corriente inquieta.

 

Yo he soñado una noche que en el viejo palacio

era el cisne cansado de mirar el espacio.

 Nacho de Zaragoza (España)

 

Se llamaba oficialmente Luis Rogelio Nogueras, natural de la Habana, Cuba, pero muchos lo conocían como Wichy el Rojo por el color de su cabellera. Nació en 1944 y murió en 1985 a la edad de 40 años. Se supone que su muerte fue uno de los primeros casos de SIDA en la gran isla caribeña. Era poeta, narrador, periodista, cineasta, guionista y editor. Gozaba de gran fama en el panorama literario cubano de los años 80 del siglo pasado, siendo muy amigo del reconocido trovador cubano Silvio Rodriguez.

El fotógrafo bayamés dobló uno de esos extraños laberintos zaragozanos acortando caminos para salir a cualquier avenida o calle que lo acercara a su casa . Desde un ángulo apreció el universo posible de varias fotografías diferentes, pero apenas vio el cartel, no pudo evitar recordar los versos más famosos en la voz del finado bardo cubano.

AMA AL CISNE SALVAJE

No intentes posar tus manos sobre su inocente cuello,
(hasta la más suave caricia le parecería el brutal manejo del verdugo)
No intentes susurrarle tu amor o tus penas
(tu voz lo asustaría como un trueno en mitad de la noche)
No remuevas el agua de la laguna,
no respires.
Para ser tuyo tendría que morir
Confórmate con su salvaje lejanía
Con su ajena belleza
(si vuelve la cabeza, escóndete en la hierba)
No rompas el hechizo de esta tarde de verano
Trágate tu amor imposible
Ámalo libre.
Ama tus ojos que pueden ver,
Tu mente que puede oír la música,
el trueno de las alas.
Ama al cisne salvaje.

Budy de Bayamo (Cuba)