miércoles, 25 de marzo de 2026

Sirenas

 


Hoy he montado una tertulia con mis amigos Ramiro, Sancho y Felipe. Los tres son zaragozanos, pero de siglos distintos: Ramiro del XVIII, Sancho del XIX y Felipe del XX.

Les enseño la foto adjunta que nos envió el cubano y en seguida Felipe reconoce un detalle. «Ahí veo los tubos de la sirena que avisaba del ataque de aviones enemigos en la Guerra Civil, aunque entonces estaba en el otro lado del edificio, junto al Coso»   ̶ exclama. «Un edificio» ̶ puntualiza Ramiro, «que ocupa el lugar donde estaba Palacio de los Condes de Fuentes. Allí conocí yo a los Pignatelli». «Y yo asistí en sus jardines a una fiesta que dio el General Suchet en 1811, cuando los franceses gobernaron Zaragoza» ̶  concluye Sancho.

¡Vaya, pues sí que fue relevante aquel lugar! Lo que no sabían mis amigos era que allí vivió de joven Francisco Urzaiz, sobrino de la Condesa de Fuentes, que junto a su esposa Leonor sufragaron la construcción de las torres del Pilar que dan al Ebro. Y por eso se llaman de San Francisco y de Santa Leonor.

«Supongo que te refieres a Leonor Sala, hija del alcalde de la ciudad cuando se derribó la Torre Nueva» ̶  apunta Felipe.

Pues sí. Parece que esto va de torres. Aunque también podría decirse que va de avisos sonoros ante el acecho del enemigo, porque la mentada Torre Nueva hacía sonar sus campanas a principios de XIX cuando las tropas napoleónicas atacaban la ciudad, cumpliendo la misma misión que las sirenas de la imagen.

Sancho asiente con su cabeza mientras Ramiro, con gesto intrigado, retoma la fotografía para mirarla de nuevo.

Nacho de Zaragoza (España)

 

En mi país hubieran dicho: "Vaya mejunje de datos"... conectados, entrelazados y bifurcados, todos a partir de esta foto que muestra la permanencia en el tiempo de esas sirenas del pasado siglo XX. Yo, que soy el peregrino recién llegado a la Cesaragusta de cualquier tiempo posterior al año cero, agradezco que estos ilustres difuntos desempolven sus memorias cósmicas y me ilustren el pasado que pervive de varias maneras.

En mi país nunca hubo una guerra a esos niveles de sonar la sirena anunciando la posibilidad de un ataque bélico o el cierre de la vida social a determinada hora. Toda sirena que suene está asociada siempre a una incidencia trágica, un pre anuncio de algo en franca emergencia o puede tener el uso teatral de llamada de atención.

El caso más épico es el regreso de Ulises a Ítaca donde es amarrado al mástil de su barca para que el canto seductor de las sirenas no lo saque de su empeñado retorno a casa. La delicia de ese canto deriva en locura.

El sonido de una sirena dentro de una ciudad o en un campo de concentración masiva es otro modo de insinuación al terror y la preocupación. Justo hoy las noticias en la tele, pasaban imágenes donde se escuchaba una sirena en el Medio Oriente, luego la bomba, la detonación y las cifras de muertos. Otro escenario diferente a mí foto, otro contexto, otra realidad actual. La escena sigue siendo la misma: Esta vida que habitamos.


Budy de Bayamo (Cuba) 


martes, 3 de febrero de 2026

Paraninfo


Me costó situar la fotografía en el punto exacto de la ciudad, pero creo reconocer tras los ventanales enmarcados en arcos de medio punto, las formas actuales del Paraninfo de nuestra Universidad. Aunque para mí, en vida,  esta construcción  siempre fue la Facultad de Medicina y Ciencias.

Es posible que el fotógrafo cubano recorriera esas estancias husmeando las huellas de su antepasado José Martí y hasta es posible que se encontrara con alguna sorpresa.

O también, quizás, anduviera respirando el espíritu del Nobel Ramón y Cajal, en cuya rica biografía se cuentan ciertas andanzas por la isla caribeña.

«O quién sabe» –me apunta mi amigo Ernesto, zaragozano a caballo de los siglos XIX y XX, «si no estaba siguiendo el rastro de Albert Einstein, quien derramó su sapiencia por este Paraninfo en 1923, como más tarde, allá por 1930, lo haría en otro Paraninfo, el de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana».

No sé si podemos atribuir al autor de la imagen tales intenciones o si, simplemente pretendió captar el reflejo del alma zaragozana en este lugar emblemático. Un lugar que fue durante siglos extramuros, afueras desde la que mirar la urbe asentada tras la Puerta de Santa Engracia.

Un edificio, hoy central en la configuración urbana, que sigue observando la milenaria historia de su núcleo antiguo desde la mirada reflexiva de las figuras sedentes de su fachada:  Andrés Piquer, Miguel Servet, Ignacio Jordán de Asso y Fausto de Elhuyar.

Nacho de Zaragoza (España)


Tal vez yo, doblada la curva de los 60 octubres, vaya divariando mentalmente, pero creo que la foto la tomé en posición contraria, con el leve sesgo de pared roja hacia el lado visual izquierdo, pero bueno... a estas instancias qué importa eso; el arte bueno, mírelo como lo mires, si es de su antojo natural, siempre va a comunicar un detonazo en el alma.

Algo de cierto tiene el cronista aragonés que me antecede en esta aventura histórica imaginaria. Muchas veces camino los impresionantes pasillos del Paraninfo pensando en el hermoso Martí, pero una cosa es pensar y otra cosa es imaginar. No lo veo aquí, sino más bien allá en el barrio La Magdalena en el corner casi pegado a la calle Coso donde estuvo enclavado el verdadero edificio donde el hijo grande de Cuba largó su savia intelectual y se graduó en un palmo de año y medio de dos títulos universitarios después de liquidar también el período pre universitario. 

Pero volviendo a la foto y al Paraninfo, os digo que la hice camino a ver una exposición fotográfica llamada VIDA del zaragozano adoptivo (vivo) Gervasio Sánchez. Creo que todo conecta en leyes del universo. Mi foto es un reflejo, luego vi la Expo que refleja todo un abanico multi regional de países devastados por las guerras donde Gervasio, bajo bombas y balas, atrapó los síntomas de aliento con que muchos seres siguen viviendo y reflejó ese altruismo innato que sale del alma humana a pesar de las tragedias. Vi al autor de refilón dando luces de conciencia a estudiantes adolescentes y salí de allí feliz, asistido por fantasmas de luces claras, llámense José Julián, Enmanuel Sarbelio, Ramón y Cajal o el mismísimo ladrón de mis fotografías. 

 Budy de Bayamo (Cuba)

 


lunes, 19 de enero de 2026

Portillo


 

Puede que me ‘esbarice’ al comentar esta foto del cubano, pues mi vista se ha fijado en ese ‘esbarizaculos’ de color ‘royo’ que le quita toda la solemnidad al conjunto. Un conjunto que se me antoja más un ‘batiburrillo’ que una ordenada armonía.

Y también es posible que el ‘gronjeo’ del ‘baturro’, guitarra al ‘espaldero’, consiga ‘esbafar’ la pretendida épica belicista del monumento que preside Agustina Zaragoza, más conocida como Agustina de Aragon y que en realidad era de Barcelona.

Pero así son los memoriales: una ‘grilla’.

«¡No sé a qué viene tal profusión de aragonesismos, cuando aquí lo que importa es que ese monumento a la heroicidad de los zaragozanos en Los Sitios fue inaugurado por los mismísimos Alfonso XIII y Victoria Eugenia en 1908! » ̶  me larga de corrido un exaltado contemporáneo de aquellos monarcas que, sin yo darme cuenta, había atisbado por encima de mi hombro mis comentarios iniciales.

«¡Veo que es usted un ‘cubano’, siempre pendiente de las apariencias!» ̶  le contestó otro que por allí se acercó, atraído por las voces. «¡lo relevante de esa foto es el lugar, una de las puertas de la ciudad, la llamada del Portillo! » Y he aquí, que se pone a cantar una copla:

“Adiós Zaragoza antigua,
la de los ocho portales:
Tripería, la de Sancho,
el Portillo, la del Carmen,
Santa Engracia, la Quemada,
la del Sol y la del Ángel”

No parece que le hiciera mucha gracia al primero que lo llamaran ‘cubano’, por lo que, previendo una‘trifulca’, me alejé de ellos con mi fotografía. Algunos, ni de muertos, dejan de pelearse.

Y no se me enfade también nuestro fotógrafo, que el término ‘cubano’ no se refiere a un originario de aquella preciosa isla.

 Nacho de Zaragoza (España)

  

Pues mire usted las cosas de la vida... hago ese recorrido todos los días cuando voy de camino a mi trabajo y justo en esa plaza, el bus tiene una parada. Alguna que otra vez desde la ventanilla he tomado nuevas fotos porque es un horario muy de madrugada y me gustan las luminarias encendidas, la parroquia de fondo y el contraste que crea la esbeltez en la figura de Agustina Zaragoza.

Lo curioso es que ni yo mismo me acuerdo cuándo hice esa foto que ha provocado contubernio entre estos difuntos aragoneses que me han llenado el diccionario callejero de expresiones netamente "mañas", al punto de revelarme una relacionada con mi nacionalidad. El bueno de Nacho me ha contado en un sueño revelador que "cubano", dicho en esa época, era alusión a determinada altanería económica, alguien pretencioso o vanidoso de poseer riquezas, dado las conquistas que España ejerció sobre la isla en los siglos de la conquista de América.

Para terminar, reparo en un detalle: el difunto narrador de estas crónicas, en su alegato dice: "me alejé de ellos CON MI FOTOGRAFÍA"; de modo que, (por si las moscas), yo he venido CON ESTA MÍA tomada este amanecer de enero siglo XXI o ya no sé si en 1908.

Igual ahorita empiezan a discutir otra vez.

Budy de Bayamo (Cuba) 


domingo, 30 de noviembre de 2025

Caras

 



Me dio por contemplar al alimón estas dos fotografías. La primera, del cubano Budy; la segunda, de la venezolana Oma. Únicos autores, hasta el momento, que nos han hecho llegar sus imágenes.

Y no es extraño que ambas contengan tal profusión de caras humanas, pues los edificios a los que pertenecen datan de la misma fecha y, parece, que estaba de moda llenar las fachadas de rostros.

«Es cierto, Nacho, que por entonces era habitual poner caras de piedra en los edificios» ̶  me comenta Rafael, el criado de los Torrero, al que he convocado para que me comente las fotos. «Pero si me has llamado para que te diga a quiénes pertenecen, no soy yo la persona indicada. Ni soy ducho en prohombres ni en mitologías»

«No era esa mi intención, Rafael. Ya sé que a los Gigantes del portón de los Luna se les atribuye la representación de Hércules o Teseo (aunque algunos dicen que este último es Gerión) o que sobre el tímpano está el dios Helios. Y también sé quiénes dicen estar representados en la fachada de la Lonja» ̶  le respondí. «No, esa tarea se la dejo a historiadores, guías turísticos y wikipedias. De ti, que fuiste coetáneo de la construcción de esos edificios mediado el XVI, solo quería saber tu impresión ante tanta cara petrificada»

Rafael calló unos instantes. Luego dijo: «Nunca lo entendí»

Tal vez estos fotógrafos del siglo XXI lo entiendan, lo obvien o ya estén acostumbrados a tanta cara.

Nacho de Zaragoza (España)

 

Mi primer deseo profesional -inconsciente- era hacerme arquitecto. No sólo porque podría darle rienda a una morfología imaginativa convertida en inmueble de uso social o particular; sino por lo alegóricas y simbólicas que pueden ser las formas que uno concibe y que sirve como otra forma de decir, un lenguaje desde la piedra tallada como son estos casos que el difunto del siglo XX nos convida a Oma y a mí a discurrir con estas fotografías que le han llegado a su buzón sideral.


Las miro y reflexiono: siempre he creído en los códigos esotéricos o profanos de los que la humanidad se ha valido para decir a través de diferentes formas. En aquellos tiempos que la mayoría de la población no sabía leer, estos rostros funcionaban como un libro abierto: ayudaban a comunicar ideas de protección, de poder o de fe. Se prestaban también para ahuyentar el mal y resguardar el edificio y a sus convivientes. Otros mostraban el estatus del propietario, ya fuera su linaje o su nivel de poder. Igual pueden verse como mensajes moralizadores y hasta atemorizantes, recordando a cualquier espectador de la vigilancia constante que tenemos de lo divino o la fragilidad de la que está hecha el ser humano. Me recuerdan el pórtico de una iglesia recién visitada en Calatayud, declarada Patrimonio de la Humanidad, donde en una columna aparece la ósea carabela, símbolo de la muerte; y frente a ella, en columna semejante y a la misma altura, el rostro de un niño como un ángel simboliza la vida.

En fin... que me ha gustado este post y lo he disfrutado a mares inimaginables.  Esas caras son, a la larga,  memoria esculpida, enigmas que sobrepasan al tiempo, miradas que nos llenan  de interrogantes necesarias de seguir despejando. Y por ahí vamos…


Budy de Bayamo (Cuba)

 

Sabrá Dios por qué tanta cara petrificada. Lo único que yo intuyo es que aún con el paso del tiempo, los cambios en las maneras de vivir y el desarrollo de nuevas tecnologías, la obsesión por las caras sigue viva. Y se siguen mostrando al mundo en cada era según la herramienta que tenemos disponible, en aquellos tiempo eran de piedra, hoy en día son fotografías digitales. Hemos creado espacios exclusivos para lucir y compartir nuestras mejores caras, –no en vano una de las redes sociales más utilizadas en estos tiempos es el Facebook, que traducido al español significa Portada, Carátula o Fachada–, y como ésta algunas otras, todas para mostrarnos, ajustándonos a los estándares sociales de estos tiempos, evidenciando estatus, modos de vida, poder, belleza. La verdad, me parece que van de lo mismo.

Pero como dice el dicho: "caras vemos, corazones no sabemos"

De la misma manera pienso, que al ser virtuales casi todos los registros de esta época, es probable que las próximas generaciones en los siguientes siglos, no se tenga rastro nuestro como aquellas caras de piedra.

Oma de San Cristóbal (Venezuela)