martes, 3 de febrero de 2026

Paraninfo


Me costó situar la fotografía en el punto exacto de la ciudad, pero creo reconocer tras los ventanales enmarcados en arcos de medio punto, las formas actuales del Paraninfo de nuestra Universidad. Aunque para mí, en vida,  esta construcción  siempre fue la Facultad de Medicina y Ciencias.

Es posible que el fotógrafo cubano recorriera esas estancias husmeando las huellas de su antepasado José Martí y hasta es posible que se encontrara con alguna sorpresa.

O también, quizás, anduviera respirando el espíritu del Nobel Ramón y Cajal, en cuya rica biografía se cuentan ciertas andanzas por la isla caribeña.

«O quién sabe» –me apunta mi amigo Ernesto, zaragozano a caballo de los siglos XIX y XX, «si no estaba siguiendo el rastro de Albert Einstein, quien derramó su sapiencia por este Paraninfo en 1923, como más tarde, allá por 1930, lo haría en otro Paraninfo, el de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana».

No sé si podemos atribuir al autor de la imagen tales intenciones o si, simplemente pretendió captar el reflejo del alma zaragozana en este lugar emblemático. Un lugar que fue durante siglos extramuros, afueras desde la que mirar la urbe asentada tras la Puerta de Santa Engracia.

Un edificio, hoy central en la configuración urbana, que sigue observando la milenaria historia de su núcleo antiguo desde la mirada reflexiva de las figuras sedentes de su fachada:  Andrés Piquer, Miguel Servet, Ignacio Jordán de Asso y Fausto de Elhuyar.

Nacho de Zaragoza (España)


Tal vez yo, doblada la curva de los 60 octubres, vaya divariando mentalmente, pero creo que la foto la tomé en posición contraria, con el leve sesgo de pared roja hacia el lado visual izquierdo, pero bueno... a estas instancias qué importa eso; el arte bueno, mírelo como lo mires, si es de su antojo natural, siempre va a comunicar un detonazo en el alma.

Algo de cierto tiene el cronista aragonés que me antecede en esta aventura histórica imaginaria. Muchas veces camino los impresionantes pasillos del Paraninfo pensando en el hermoso Martí, pero una cosa es pensar y otra cosa es imaginar. No lo veo aquí, sino más bien allá en el barrio La Magdalena en el corner casi pegado a la calle Coso donde estuvo enclavado el verdadero edificio donde el hijo grande de Cuba largó su savia intelectual y se graduó en un palmo de año y medio de dos títulos universitarios después de liquidar también el período pre universitario. 

Pero volviendo a la foto y al Paraninfo, os digo que la hice camino a ver una exposición fotográfica llamada VIDA del zaragozano adoptivo (vivo) Gervasio Sánchez. Creo que todo conecta en leyes del universo. Mi foto es un reflejo, luego vi la Expo que refleja todo un abanico multi regional de países devastados por las guerras donde Gervasio, bajo bombas y balas, atrapó los síntomas de aliento con que muchos seres siguen viviendo y reflejó ese altruismo innato que sale del alma humana a pesar de las tragedias. Vi al autor de refilón dando luces de conciencia a estudiantes adolescentes y salí de allí feliz, asistido por fantasmas de luces claras, llámense José Julián, Enmanuel Sarbelio, Ramón y Cajal o el mismísimo ladrón de mis fotografías. 

 Budy de Bayamo (Cuba)