domingo, 12 de julio de 2026

Lanuza


 

Comento esta foto con Garcí Ximénez, legendario primer Rey de Aragón , allá por el siglo VIII.

«Muchos dicen de ti que eres solo una leyenda» ̶  le digo.

«Pues no,» ̶  me contesta, «en el mismísimo lugar de San Juan de la Peña me aclamaron como Rey, tras la conquista de Aínsa a los moros, y allí juré los Fueros de Sobrarbe».

«¿Entonces es cierto lo que se dice en Aragón que “antes leyes que reyes”?» ̶  le pregunto.

«Así era en un principio. Y para defenderlo se establecía en los Fueros el cargo de “juez medio”, del que proviene la figura de “El Justiziazgo”, uno de cuyos representantes, Juan de Lanuza el Mozo, está inmortalizado en el monumento que muestra la imagen» ̶  me explica Garcí Ximénez.

«Doy  fe de lo que dice este hombre» ̶  nos interrumpe el pintor del XIX, Pablo Gonzalvo. «Mi amigo José Martí pudo comprobar in situ el recelo de los aragoneses ante el poder absoluto que no respeta las leyes que el pueblo se ha dado. De ahí esos versos que escribió en Zaragoza:»

“Estimo a quien de un revés
echa por tierra a un tirano:
lo estimo, si es un cubano;
lo estimo, si aragonés.

Seguro que esta referencia al prohombre cubano habrá removido el alma del retratista caribeño y tal vez le motive a volver a visitar el monumento para leer el mismísimo texto de los Fueros de Sobrarbe que viven allí inscritos en piedra.

Y si alza la vista, o es capaz de mirar a vuelo de dron, quizás pueda también conocer la leyenda que aparece en el ecuador de la esfera pétrea que corona el conjunto escultórico.

Nacho de Zaragoza (España)

 

Había algo raro en ese día de diciembre. Las temperaturas estaban por debajo de 10 grados pero algo en mí, emitía una corriente sutil que más allá de darle calor a mí cuerpo, producía la sensación de un hormigueo desesperante alrededor de mi cuello. Llevo en el alma 400 años de sentimiento por la cometida de una arbitrariedad sin precedentes; el hombre que no tuvo pelos en la lengua allá en el siglo XVI y fue decapitado en la plaza donde ahora ocupa parte de su espacio el Mercado Central de Zaragoza. Se llamaba Juan de Lanuza y Urrea, y lo he pensado mucho mientras pulía la piedra. 

Me ha tocado como grabador, escultor y dibujante, tallar las palabras, los escudos y los ribetes de esta inmensa placa de mármol. Y aquí estamos ahora, en digno homenaje a su nombre, gritando desde una fervorosa impotencia lo que la lápida deja a la vista de todos. 

Discurro la imagen de Felipe II que sin juicio previo ordenó la decapitación del justo defensor de derechos y dignidades, y otra vez me viene el hormigueo alrededor del cuello y es como sentir el filo abyecto de la guillotina en su mordaz corte, callando de un tajo la muchedumbre enardecida que ha venido a proclamar justicia por EL JUSTICIA.

Es raro este asunto de los pensamientos, la imaginación, la historia y los protagonismos. ¿Será por eso que mi madre decidió llamarme Juan? 

 Budy de Bayamo (Cuba)